Los canallas viven mucho, pero algún día se mueren Vamos a festejarlo vengan todos los inocentes los damnificados los que gritan de noche los que sueñan de día los que sufren el cuerpo los que alojan fantasmas los que pisan descalzos los que blasfeman y arden los pobres congelados los que quieren a alguien los que nunca se olvidan vamos a festejarlo vengan todos el crápula se ha muerto se acabó el alma negra el ladrón el cochino se acabó para siempre hurra que vengan todos vamos a festejarlo a no decir la muerte siempre lo borra todo todo lo purifica cualquier día la muerte no borra nada quedan siempre las cicatrices hurra murió el cretino vamos a festejarlo a no llorar de vicio que lloren sus iguales y se traguen sus lágrimas se acabó el monstruo prócer se acabó para siempre vamos a festejarlo a no ponernos tibios a no creer que éste es un muerto cualquiera vamos a festejarlo a no volvernos flojos a no olvidar que éste es un muerto de mierda.
Así estamos consternados rabiosos aunque esta muerte sea uno de los absurdos previsibles
da verguenza mirar los cuadros los sillones las alfombras sacar una botella del refrigerador teclear las tres letras mundiales de tu nombre en la rígida máquina que nunca nuca estuvo con la cinta tan pálida
vergüenza tener frío y arrimarse a la estufa como siempre tener hambre y comer esa cosa tan simple abrir el tocadiscos y escuchar en silencio sobre todo si es un cuarteto de Mozart
da vergüenza el confort y el asma da vergueza cuando tú comandante estás cayendo ametrallado fabuloso nítido
eres nuestra conciencia acribillada
dicen que te quemaron con qué fuego van a quemar las buenas las buenas nuevas la irascible ternura que trajiste y llevaste con tu tos con tu barro
dicen que incineraron toda tu vocación menos un dedo
basta para mostrarnos el camino para acusar al monstruo y sus tizones para apretar de nuevo los gatillos
así estamos consternados rabiosos claro que con el timpo la plomiza consternación se nos irá pasando la rabia quedará se hará mas limpia
estás muerto estás vivo estás cayendo estás nube estás lluvia estás estrella
donde estés si es que estás si estás llegando
aprovecha por fin a respirar tranquilo a llenarte de cielo los pulmones
donde estés si es que estás si estás llegando será una pena que no exista Dios
pero habrá otros claro que habrá otros dignos de recibirte comandante.
¿Y si Dios fuera mujer? pregunta Juan sin inmutarse, vaya, vaya si Dios fuera mujer es posible que agnósticos y ateos no dijéramos no con la cabeza y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez para besar sus pies no de bronce, su pubis no de piedra, sus pechos no de mármol, sus labios no de yeso.
Si Dios fuera mujer la abrazaríamos para arrancarla de su lontananza y no habría que jurar hasta que la muerte nos separe ya que sería inmortal por antonomasia y en vez de transmitirnos SIDA o pánico nos contagiaría su inmortalidad.
Si Dios fuera mujer no se instalaría lejana en el reino de los cielos, sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno, con sus brazos no cerrados, su rosa no de plástico y su amor no de ángeles.
Ay Dios mío, Dios mío si hasta siempre y desde siempre fueras una mujer qué lindo escándalo sería, qué venturosa, espléndida, imposible, prodigiosa blasfemia.
¿Te acordás hermano que tiempos aquellos cuando sin cortedades ni temor ni vergüenza se podía decir impunemente pueblo? cada uno estaba donde correspondía los capos allá arriba/ nosotros aquí abajo
es cierto que no siempre logró colarse el pueblo en las constituciones o en las reformas de las constituciones pero sí en el espíritu de las constituciones/ los diputados y los senadores todos eran nombrados sin boato como representantes de ese pueblo
ahora el requisito indispensable para obtener curules en los viejos partidos y algunos de los nuevos es no pronunciar pueblo es no arrimarse al pueblo no soñar con el pueblo
incluso hubo un ministro mexicano (sabines dixit) que en el sesenta y ocho unos meses después de tlatelolco dijo/ con el pueblo me limpio el culo después de todo el tipo era sincero
por otra parte en las obras más doctas de los historiadores con oficio el pueblo aún figura en las notas al pie y en el último tramo de la bibliografía
pero el voquible pueblo/ en general/ es contaseña de las catacumbas de los contactos clandestinos de las exhumaciones arqueológicas
de vez en cuando surge un erudito que descubre que engels dijo pueblo que gramsci el che guevara y rosa luxemburgo que mariátegui y marx y pablo iglesias dijeron pueblo alguna que otra vez
y ciertos profesores que todavía tienen en sus armarios el pañuelo rojo llevan a sus alumnos al museo para que tomen nota disimuladamente de cómo eran las momias y los pueblos y claro los muchachos que absorben como esponjas se levantan sonámbulos en mitad de la noche y trotan por los blancos corredores diciendo pueblo saboreando pueblo
mas como en la vigilia vigilada ya nadie grita ni murmura pueblo hay en las calles y en plazoletas en los clubes y colegios privados en las academias y en las autopistas una paz algo densa/ a prueba de disturbios y un silencio compacto/ sin fisuras algo por el estilo del que encontró neil amstrong cuando anduvo paseando por la luna sin pueblo.
Que triste, pero presiento que ahora despues de muerto se dara a conocer mas su bibliografia; y ojala surja esa pizca de curiosidad para que este poeta se vuelva inmortal.
Aunque los poemas de este señor no me agradaban mucho, hay que aceptar que es una dolorosa pérdida para toda la cultura latinoamericana. Era un buen tipo y una gran figura. Que descanse en paz.
"La sencillez es una de las virtudes más complicadas de este viejo mundo. Cuando uno es sencillo (en su habla, en sus actos, incluso en su poesía) corre el incómodo riesgo de ser tomado por tonto, por babieca. Hay críticos, por ejemplo, que son propensos a elogiar solamente a aquellos poetas misteriosos, cuyas obras son comprendidas por muy pocos. Esos mismos críticos tampoco los entienden, claro, pero tienen cierta habilidad para cabalgar por fuera del misterio, haciendo de su ignorancia una forma inédita de discreción. Si uno lee a Baldomero Fernández Moreno o a Antonio Machado, y capta la sabiduría de su sencillez, quisiera salir a abrazarlos, como si aún estuvieran ahí, con su pluma en ristre. Cómo enseñan, cómo abren sin prejuicios las puertas de su vida y nos regalan las llaves para que abramos la nuestra. Todo mandante, ya sea el mandamás como el mandamenos, se afana (sobre todo cuando afana) en no ser sencillo. La dificultad es su muro de contención, su bastión, su blindaje. En la sencillez, los hombres y mujeres se amparan, se comprenden, se alivian. En la complejidad, en cambio, se ven con desconfianza y con rencores. Cómo no tener en cuenta que la muerte es la cumbre de la sencillez"
Increible como define su arte, es muy cierto todo ello, asi lo denominaban. Y que viva su sencillez, nada de circunlonquios.